top of page

Valdemorillo, mucho más que un pueblo...

  • Foto del escritor: LA CASA DE MANOLO FRANCO
    LA CASA DE MANOLO FRANCO
  • hace 7 horas
  • 2 min de lectura

Antes que este restaurante, antes que este proyecto, antes incluso que muchas de las historias que hoy forman parte de esta casa, estaba este pueblo. Estaban sus calles, sus inviernos, las tardes que parecían durar más de lo que marcaba el reloj, el monte, el embalse…


Para muchos, Valdemorillo es simplemente un pueblo de la Sierra de Madrid.

Para quienes vivimos aquí, es algo mucho más difícil de resumir.


La luz cambia sobre las encinas en cada estación y desprende una magia que acoge. Todo lo que brota en este suelo, nos recuerda que las cosas importantes necesitan tiempo.


Tiempo para cocinar, tiempo para reunirse, tiempo para escuchar, tiempo para quedarse.


Quizá por eso nuestra casa nunca se entendió únicamente como un restaurante. Siempre fue una prolongación de algo más grande.


De una forma de vivir. De una forma de recibir. De una manera de sentarse a la mesa que existía mucho antes de que nosotros llegáramos.


Valdemorillo tiene una historia propia. La de un pueblo ligado a la sierra, al campo, a la guerra, y a quienes han construido su vida aquí generación tras generación. Una historia que sigue presente en sus caminos, en sus plazas y en esa calma difícil de encontrar cuando uno vive rodeado de prisas.


No es casualidad que tantas personas lleguen por primera vez y tengan la sensación de haber estado aquí antes.

Hay algo familiar en este lugar. Algo que no necesita explicarse. Tal vez sea el silencio, tal vez sea la cercanía, tal vez sea esa mezcla de naturaleza y vida cotidiana que todavía resiste al paso del tiempo.


Nosotros convivimos con ello cada día, lo vemos cuando abrimos las ventanas por la mañana, cuando llegan los primeros clientes, cuando alguien vuelve después de años y reconoce la misma sensación que recordaba.


Porque aunque muchas cosas cambian, hay otras que permanecen. Y esa permanencia tiene mucho que ver con este pueblo.


Valdemorillo no es donde estamos, es quienes somos.


Está en nuestra forma de cocinar, en nuestra manera de recibir, en las conversaciones que suceden alrededor de la mesa, en la memoria que encontramos en cada plato.


Y también en esa sensación que muchas veces nos describen quienes nos visitan por primera vez.

La de llegar a un restaurante y sentir, de alguna manera, que están entrando en una casa.


Quizá porque lo están.

Bienvenidos a nuestra casa.




Comentarios


bottom of page